lunes, 5 de julio de 2010

Sorbos de energía vital que pueden afectar la salud Crece en México la demanda de bebidas energizantes. Expertos destacan los peligros de consumirlas

La demanda de bebidas energizantes crece en México, donde se comercializan más de 50 marcas con apoyo de eficaces estrategias publicitarias. Sin embargo, esta tendencia —que en términos económicos es benéfica— no siempre resulta igual de provechosa para la salud humana, que podría verse muy afectada por el consumo desinformado de esa clase de productos, advierten especialistas en nutrición. “Debe evaluarse el estado de nutrición y, de acuerdo con el tipo de actividad y alimentación del individuo, recomendarle el consumo de estas bebidas, pues en la mayoría de los casos se toman sin conocimiento alguno o por sugerencia de entrenadores en gimnasios”, agrega la profesora de la Escuela de Dietética y Nutrición del ISSSTE. “No deben ser ingeridas por personas que sufren hipertensión arterial o problemas cardiacos, pues los excesos producen taquicardia, temblores, insomnio o náuseas, entre otros trastornos”, advierte. El problema es el consumo excesivo o no informado de estas bebidas, coincide el investigador Agustín López Munguía, del Instituto de Biotecnología de la UNAM. La cafeína, la sustancia más comúnmente usada en ellas, “es un estimulante del Sistema Nervioso Central y diurético; interfiere con la hormona adenosina, lo cual anula el sueño. También provoca aumento en el ritmo cardiaco, hipertensión, temblores e incluso arritmia”, recuerda el biotecnólogo.

Con alcohol, una mala combinación.

Un factor de riesgo especialmente relevante es el consumo combinado de energizantes con bebidas etílicas, una práctica sumamente común sobre todo en grupos de jóvenes que acuden a bares y discotecas. En estos casos, el efecto estimulante y diurético de la cafeína se contrapone con la acción depresora del alcohol, lo cual puede ocasionar diversos tipos de afectaciones.

De acuerdo con la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), esa combinación genera una falsa sensación de bienestar (el efecto del producto “engaña” al organismo, que deja de sentir sueño o fatiga cuando requiere descanso) lo cual se traduce en pérdida de movilidad y reflejos. Esto a su vez, puede aumentar las probabilidades de sufrir accidentes de tránsito y acentuar la dependencia al alcohol y la deshidratación del cuerpo, con todas las secuelas, aun mortales, que implica.